Nuevo Horizonte es un pueblo joven que se ubica al norte de la costa del Perú. En medio del desierto, se levantan frágiles casas construidas de precario material. Ciento de familias han tomado parte del desierto para poder tener un hogar.

Las familias provienen de los pueblos cercanos a la sierra de los Andes. Todas las familias viven en extrema pobres, trabajan en la ciudad a diario.

Las calles y veredas de Nuevo Horizonte no están asfaltadas, tampoco hay agua, desagüe ni luz eléctrica. No existe servicio de transporte público.

Esite un escuela, cuyas aulas funcionan dentro de contenedores de metal.

Las dunas de arena se extienden hasta el mar y cientos de casitas de materiales muy precarios son las moradas de emigrantes venidos de las grandes ciudades o de las aldeas de los Andes. Por allí los hermanos caminan a diario, saludando a la gente, y ellos ven una esperanza en esos hombres venidos a vivir con ellos en las arenas.

Los Hermanos Carlos Fitzsimmons y Séan Di Figlia aceptaron el reto de abrir una comunidad en Nuevo Horizonte en mayo del 2016. Es una comunidad que sigue la invitación del Capítulo de Nairobi, que está cerca de la gente más pobre y que atiende la obra evangelizadora de la Iglesia. La valentía de estos hermanos es un gran regalo para la Región.

Que caminar en la arena los lleve a muchos encuentros con la gente y sus inquietudes.

El hermano Sean y el hermano Carlos trabajan dentro de la misma parroquia pero en capillas diferentes. Su propósito es llegar a los niños y gente más vulnerable. Es por eso que están poniendo al servicio sus capacidades y experiencia en la educación.

Ambos hermanos tienen grupos de niños a quienes, junto con un grupo de estudiantes y profesores del Colegio Mundo Mejor, dan resforzamiento escolar.