Campaña: Un solo Mundo Mejor

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Ante los desastres naturales que están afectando la costa del Perú, incluida nuestra localidad, el Colegio Mundo Mejor no podía ser ajeno a brindar ayuda a quienes lo necesitan. Por esta razón, se inició la Campaña de Solidaridad “Un solo Mundo Mejor” a cargo de los docentes del colegio con el apoyo de alumnos, exalumnos, padres de familia, directivos y todos aquellos que voluntariamente hacían llegar sus donaciones.

Voluntarios del Colegio Mundo Mejor en Cascajal

Uno de los lugares cercanos a Chimbote más afectados ha sido Casacajal, una zona de grandes campos de cultivos, vida silvestre y muchos árboles, donde varias familias vivían de la agricultura.

A las nueve de la mañana del jueves 23 de marzo, partimos hacia allá con dos camiones llenos de ropa y víveres, además de cuatro camionetas donde iban profesores y exalumnos.

Durante el largo camino, éramos testigos de los grandes desastres causados por el paso de los huaicos: casas derrumbadas y otras llenas de barro, cultivos destruidos, canales rotos, etc. Todo ello trajo consigo grandes necesidades de los pobladores, principalmente ropa y comida. Por ello se decidió brindar ayuda a cuatro lugares de la zona.

Al llegar a la primera zona, todos nos pusimos manos a la obra, había mucho por hacer. Se extendieron plásticos en la arena y se bajaron las cajas de ropa, previamente clasificada en el colegio. Y al costado, se encontraban algunas profesoras que entregaban bolsas llenas de víveres a cada familia.

Bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianos fueron beneficiados con la entrega de prendas de ropa como polos, pantalones, casacas, shorts, gorras y zapatos. Muchos de ellos, mientras llenaban sus bolsas con ropa, nos comentaban que por causa del huaico se habían quedado sin ropa y que hoy, por fin, podrían cambiarse.

En la segunda zona, había una gran cantidad de niños quienes fueron los más beneficiados con ropa y juguetes. Asimismo, se hizo la entrega de víveres a cada una de las familias. Una de las señoras nos comentó que el huaico pasaba todas las noches y entraba a sus casas, por eso habían decidido que desde la tarde se van al cerro que quedaba algo cerca para poder dormir y luego, regresan temprano en la mañana a sus casas. Añadió que gran parte de sus artefactos eléctricos se habían malogrado y que lo poco que habían podido rescatar, los ladrones se lo llevan por las noches.

En el tercer lugar, habían pocas familias, pero los desastres eran contundentes: cosechas destruidas, casas con barro hasta la mitad y una se había derrumbado completamente. El dueño de esta última, nos contó que se había quedado sin nada y que actualmente se queda en casa de uno de sus vecinos. Otros pobladores mencionaban que habían perdido animales y cosechas.

Al llegar a nuestra última parada, advertimos que había una gran cantidad de familias que habían construido sus casas con palos y esteras, en la falda de un cerro pues las habían perdido a causa del desastre natural. Una numerosa cantidad de ropa fue entregada a los pobladores, así como víveres que fueron dejados en el comedor común.

Cumplimos con nuestra finalidad al promediar las cuatro de la tarde, desde que salimos de Chimbote hacía un calor intenso, y hasta esa hora no habíamos almorzado, tan solo unas cuantas galletas y agua. Sin embargo, la sonrisa de cada una de las personas beneficiadas, las palabras de agradecimiento y el saber que habíamos ayudado a tanta gente, hizo que todo el esfuerzo realizado desde días atrás y en especial aquel, haya valido la pena.

Por Paola Miranda