Educación inclusiva en Canto Grande

publicado en: RED | 0
Hermano Javier Sullivan, dando clases

La clase ya está en marcha, están repasando Matemáticas para el examen que comenzará en media hora. Tocan la puerta con sutileza. – ¡Hermano, hay alguien afuera! dice la señora más próxima a la puerta. El Hermano Javier detiene su clase, abre la puerta y dice con voz potente: ¡Tomasa, estás tarde, te perdiste el examen! Hay un momento de silencio, seguido por estruendosas carcajadas de ambos.

Comencé como profesor voluntario de IRFA en el 2004, en ese tiempo el programa funcionaba en el Colegio Fe y Alegría 26, lamentablemente a fin de ese mismo año se cerró el programa porque una profesora fue asaltada al regresar a casa. Cuando esa promoción se graduó, me invitaron para acompañarles, fue un orgullo para mí ver que esos hombres y mujeres finalmente se graduaron después de todo el esfuerzo que les costó asistir a sus clases. – Recuerda el Hermano Javier, quien durante sus muchos años en el Perú, ha educado a diferentes generaciones.

Las clases se dan en el Colegio Fe y Alegría 32, las aulas pertenecen a niños de primaria

Los IRFA (Institutos Radiofónicos Fe y Alegría) ofrecen la modalidad de educación semipresencial para jóvenes y adultos, hombres y mujeres, mediante la utilización de la metodología de enseñanza – aprendizaje ECCA, adaptada a la realidad de cada país y basada en tres elementos: módulo o texto impreso, clases radiofónicas y tutorías presenciales.

En el pasado, ofrecían los servicios radiofónicos a través de sus estaciones de radios educativas para contribuir en la formación integral de los beneficiarios y beneficiarias, y a la promoción social. Este tipo de educación está presente en Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela.

El objetivo es impulsar una educación popular de calidad, incluyente, que atienda a la diversidad, contribuya al desarrollo integral de las personas y a la promoción social comunitaria, promoviendo la formación de sujetos libres y ciudadanos activos con conciencia crítica, conocimientos, habilidades y valores para incidir en la mejora de su calidad de vida y en la transformación de su entorno.

El Hermano Javier de nuevo está participando del programa, retomó desde marzo del año pasado, y al grupo que acompaña desde entonces, están en tercer año, en camino a terminar la secundaria.

En el Colegio Fe y Alegría 32 se dan las clases de IRFA al menos hace 15 años, actualmente hay cuatro grupos de estudiantes. Al grupo al que acompaña el Hermano Javier son 19 estudiantes, 7 hombres y 12 mujeres. La mayoría es mayor de 20, sólo hay dos estudiantes menores de 20, una joven madre que tiene 17 y un chico que tiene 16. En el grupo, la mayoría de mujeres son madres, algunas de ellas asisten con sus niños a las clases. Incluso hay tres madres de estudiantes del Colegio Fe y Alegría 26, de administración de los Hermanos.

Grupo de estudiantes que acompaña el Hermano Javier

Muchos de los estudiantes que acompaña el Hermano Javier trabajan en varios talleres cerca de la zona o en Gamarra, un centro comercial textil.

José Luis trabaja en una empresa avícola, su horario de trabajo es de 2 de la mañana hasta las 10 am. Muchas veces me muestra las manos, con los dedos congelados por el frío de los frigoríficos donde permanece 8 horas cada día. – Cuenta el Hermano Javier.

Los estudiantes asisten una vez a la semana, los sábados de 3:15 hasta las 6:00 pm. Reciben clases de Comunicación, Matemática, Sociales, Ciencia Tecnología y Ambiente, y Educación para el trabajo. Cada estudiante recibe un texto que contiene información sobre los cursos, también reciben cuatro CDs con cuatro clases en audio en cada uno.

Los estudiantes compran el texto a 42 soles, y para los que tienen dificultad en pagar esa cantidad, hay una rebaja de 15 soles. Los IRFA nacieron como programas de radio donde cada noche se transmitían las clases por media hora. Los estudiantes seguían las clases a través de la radio. La edad mínima para inscribirse en el programa es de 15 años. Los estudiantes pueden terminar los cinco años de secundaria en 2 años y medio, al finalizar reciben los mismos certificados que reciben los estudiantes regulares de los Fe y Alegría.

El mismo programa también está presente en cárceles, por ejemplo en la Cárcel San Pedro, en Lima. Los profesores somos voluntarios, recibimos una propina de 40 soles al mes para cubrir los gastos de transporte. La mayoría de los estudiantes asisten, pero algunos son irregulares y abandonan el programa. – Cuenta el Hermano.

Si vives en Canto Grande, es probable que un sábado te cruces con el Hermano Javier, con su mochila llena de materiales, dirigiéndose al Colegio Fe y Alegría 32, a acompañar a un grupo de vecinos que, a pesar de los años y las circunstancias, desean terminar la secundaria.