Cuando era extranjero me acogiste (Mt 25:35)

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Los países de la Región Latinoamericana, sin excepción, han sido testigos en los últimos cuatro años de la llegada de refugiados venezolanos que huyen de las extremas condiciones de pobreza, producto de las dictaduras de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

En Buenos Aires o Lima, es común ver a los jóvenes venezolanos sobreviviendo con la venta de pequeños artículos; en Montevideo, esta imagen se complementa con las largas colas de refugiados solicitando categoría de asilados políticos.

En la vida de Edmundo Rice hay por lo menos una historia que nos inspira a reflexionar en estos miles de jóvenes que se han movilizado desde Venezuela hasta Uruguay, pasando por toda Sudamérica, en quienes es evidente la invitación del Evangelio (Mt 25).

“Carlo Bianconi había llegado desde Carrick en barcaza. Estaba empapado por la lluvia y parecía miserable y enfermo. Edmundo le habló y descubrió que apenas hablaba inglés; de hecho cuando en 1802 llegó a Dublín desde Italia y trataba de vender cuadros, sólo sabía decir: “Buy, buy”. El joven encontró en el Hermano Ignacio un amigo generoso y compasivo quien le ayudó a aprender el inglés, le dio instrucción religiosa y le alentó a cultivar su ingenio nativo. El joven aprovechó las lecciones y los consejos y al poco tiempo estableció un negocio en George Street en una casa pequeña pero cómoda. Con esta iniciativa, Bianconi (o “Brian Cooney” {Brai-an Cuuni} en la forma adaptada al inglés que usaban los vecinos) prosperó. No demoró mucho en darse cuenta de la necesidad de un sistema de transporte popular. Siendo dinámico y emprendedor, en 1815 inauguró el primer servicio barato y regular de pasajeros en el país, y en poco tiempo llegó a ser un hombre adinerado. Años más tarde llegó a ser elegido alcalde de Clonmel. Nunca se olvidó de su primer bienhechor, a quien describió como “un hombre alto, vigoroso, algo austero en apariencia, decididamente de facciones ordinarias más acogedor en su manera de ser”, y todos los años enviaba a los hermanos £50 además de 20 trajes para niños pobres”. (Hno. Hubert Wall. Una luz en las tinieblas. Buenos Aires. 2014)

Los Hermanos Cristianos hemos empezado una fase de análisis de las necesidades de estos jóvenes refugiados para solicitar ayuda internacional y hacer efectiva la invitación evangélica. Pido a toda la Red Edmundo Rice que nos ayuden a encontrar ayudas prácticas y efectivas para asistir a esta población que se calcula en 50,000 refugiados.

Ellos están llamando a nuestras puertas ¿cómo les vamos a responder?